Alianzas, fotos de la infancia, relojes, cartas, documentos de identidad… Cuando los prisioneros ingresaban en los campos de concentración, los nacionalsocialistas los despojaban de todas sus pertenencias. Al terminar la guerra se pudo recuperar una parte de estos objetos robados. En 1963 llegaron unos 4700 sobres con objetos personales de personas de más de treinta países a los Arolsen Archives. Estos efectos, como nosotros los llamamos (Effekte en alemán), no pertenecen al fondo de archivo, sino que están esperando a ser devueltos a las familias de los prisioneros de los campos de concentración.
Recuerdos de valor incalculable
Para los familiares de los prisioneros de los campos de concentración, estos objetos tienen un valor incalculable. Hacen que la memoria y el recuerdo sean más tangibles y, en muchas ocasiones, son incluso la última pista sobre las víctimas del nacionalsocialismo. En efecto, muchas veces no se sabe cómo ni dónde murieron estas personas. Además, incluso en los casos en los que los prisioneros de los campos de concentración sobrevivieron, estos objetos personales son importantes para las familias, especialmente si sus parientes no podían o no querían hablar sobre lo que habían vivido. Esto lo demuestran también las numerosas historias que contamos en stolenmemory.org.
En este vídeo, Joop Will, hijo del guerrillero de la resistencia neerlandés Peter Will, habla de lo feliz que lo hizo recuperar la carta de despedida de su padre, más de setenta años después de su muerte.
La búsqueda de las familias
El objetivo de la campaña #StolenMemory es devolver el máximo número de recuerdos posible. Encontrar a las familias lleva mucho tiempo y a menudo requiere buenos conocimientos del lugar. Por eso, los Arolsen Archives invitan a la gente a prestarse voluntaria para participar en la búsqueda. Gracias a las redes sociales y a los fondos accesibles desde archivos en línea cada vez más digitalizados, hoy en día hay muchas más maneras de investigar. A veces, un simple indicio ayuda a proseguir con la búsqueda. Gracias a la ayuda de voluntarios de muchos países, como Polonia, los Países Bajos, Israel, Francia y España, ya se han encontrado cientos de parientes desde que diera comienzo la campaña en 2016.
Con su compromiso, los voluntarios no solo contribuyen a devolver recuerdos personales a las familias, sino que, a menudo, también aportan información importante, que hasta entonces desconocíamos por nuestros documentos, sobre la ruta de la persecución y, con frecuencia, sobre las tumbas de sus parientes.
Anna Meier-Osiński, Outreach Manager Eastern Europe
Hechos claves
4700
efectos en 1963
3200
efectos en 2016 (inicio de la campaña)
2200
efectos en 2024

